Fair Play: ¿Cosa de niños?

‘Reflexión sobre la actual situación en el deporte’.

A menudo vemos como en el deporte de competición, sobre todo en las categorías inferiores, existen cada vez más elementos para fomentar el respeto hacia el rival: La rueda inicial de saludos ya realizada en todos los deportes (en algunos desde hace muchísimo tiempo y en otros desde hace no tanto), la regla no escrita de ser obligatorio saludar al rival tras finalizar la competición/partido (como ocurre en voleibol, rugby, baloncesto, balonmano… es una pena ver cómo en el fútbol depende de cómo se haya desarrollado el partido para que ocurra esto o no), etc. ¿Es esto suficiente?

En ninguno de los deportes, o al menos hasta donde alcanza mi memoria, existe una norma en la que se regularice el comportamiento de los que más influyen en la educación del deportista: las familias y las/los entrenadoras/es. Sí, es cierto que en rugby (desconozco si en todas las categorías y en todo el territorio nacional) y, a partir del pasado 13 de febrero, en el fútbol catalán se le ha dado la potestad al árbitro de parar el partido si se escucha algún insulto, protesta o gesto de violencia. También es cierto que todos los entrenadores pueden ser sancionados por protestas reiteradas o por no respetar las normas del deporte en cuestión.

Pero, vuelvo a preguntar: ¿es esto suficiente? Pensándolo bien… No, no lo es, a la vista está: a pesar de los esfuerzos que se hacen desde muchas federaciones, asociaciones, clubes, escuelas deportivas, etc. considerar al rival como un enemigo público al que hay que batir sea como sea y ver al juez/árbitro como esa persona que se dedica a estropear, parar y entorpecer el juego es algo que está a la orden del día en la mayoría de los deportes practicados en España.

Hoy en día se habla mucho del concepto Fair-Play (Juego Limpio) como la varita mágica que hará que toda la problemática de la falta de educación en el deporte desaparezca. Y yo sigo lanzando preguntas: ¿entendemos correctamente el significado del Juego Limpio?

Recuerdo que, de pequeño, cuando competía en fútbol sala existía el llamado “trofeo a la deportividad” cosa que en nuestro equipo calaba muy bien y luchábamos también por ello ya que entendíamos que el “Juego Limpio”, ahora más conocido como Fair-Play, significaba mucho más que el simple respeto de las reglas: enrolaba los conceptos de amistad, de respeto del adversario y de espíritu deportivo. Era más que un comportamiento, un modo de pensar. Este concepto iba desde la lucha contra las trampas, contra el arte de engañar (algunos lo llaman picardía), la violencia física y verbal… y otros muchos aspectos que se podrían dar en el alto rendimiento (lucha contra el dopaje, contra los amaños en la competición, etc.).

Esto último lo recuerdo en pasado porque da la sensación que hoy día se premia más el ganar sea como sea, pidiendo un resultado concreto, que el mero hecho de competir para ganar respetando la palabra deporte y ver hasta dónde se llega. Muchas veces confundimos “Juego Limpio” con no querer ganar o competir sin intensidad y sin hacer faltas… estamos muy equivocados. De hecho, en el manifiesto Fair-Play que redactan la UNESCO, el Comité Olímpico Internacional (COI) y el Consejo Internacional de Educación Física y Deporte (CIEPS), en su definición de “Juego Limpio” dicen lo siguiente: “El concepto del Juego Limpio conlleva: (1) La aceptación sin discutir las decisiones arbitrales, salvo en los deportes en los que el reglamento admita un recurso <<véase el “ojo de halcón” del tenis o el “instant replay” del baloncesto, no pensemos en los corrillos que se forman en fútbol, por ejemplo, alrededor del árbitro…lamentables>> y (2) <<aquí está lo que más nos interesa ahora mismo>> El objetivo primero y esencial es la voluntad de jugar o participar para ganar, pero con el rechazo firme de conseguir la victoria a cualquier precio”. Efectivamente, en el mismísimo manifiesto de Fair- Play elaborado por estas tres grandes instituciones aparece el concepto ganar, pero con una gran aclaración: con el rechazo firme de conseguir la victoria a cualquier precio.

Es este el mejor momento de volver a hacer la pregunta que inicia esta reflexión para concluir con una respuesta: “Fair Play: ¿cosa de niños y niñas?” Claramente no, es mucho más una labor de familiares y entrenadores/as ya que eran, son y serán el pilar fundamental para que en las competiciones deportivas se vea ese respeto hacia el rival, el juez/árbitro y la competición en sí. Eran, son y siempre serán los encargados de educar a los/las deportistas a través del deporte. ¿Por qué no ayudarnos de la gran cantidad de valores que puede llegar a enseñar el deporte para educar a nuestras/os hijas/os como grandes personas de éxito en la vida?

Estoy de acuerdo que comenzar a cambiar este pensamiento es muy complicado y más si se pretende hacer de la noche a la mañana. Pero podríamos comenzar con unos pocos pasos a cumplir mientras se está desarrollando la competición, y luchar a favor del fomento del Fair- Play (o juego limpio). ¿Qué tal si utilizamos estos TIPS que aquí dejo?

5Tips Fair-Play (1)

Juan Daniel López
Responsable “Deporte y Familia”-PIVESPORT