Los valores que transmite el deporte

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Que se están perdiendo los Valores es afirmación que se reitera como mantra y que en realidad no quiere decir nada. Se están perdiendo, ¿qué valores? ¿Todos los valores son buenos? Su puesta en práctica, ¿es inequívocamente positiva para el común? ¿Hay valores universales? ¿Es esta una buena definición?

No pretendo agotar el tema en esta breve reflexión pero sí, por breve, intentar clarificar el concepto y la clasificación. De los muchos autores que han estudiado y publicado sobre el particular, me quedo con el trabajo del profesor del INEF, Javier Durán, doctor en Ciencias Políticas y Sociología (2016). Si bien su estudio se centra en el deporte como transmisor de valores, la jerarquización que propone de estos resulta perfectamente válida desde cualquier otro prisma.

En encuestas anuales realizadas a estudiantes de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, aparecen año tras año citados por un 80% de los encuestados los siguientes valores como aquellos que mejor transmite el deporte: trabajo en equipo, cooperación, liderazgo, disciplina, compromiso, afán de superación, fuerza de voluntad, lealtad, logro-éxito, autocontrol de los impulsos, motivación y persistencia. Todos ellos, como se ve, muy apropiados para un equipo deportivo de cualquier disciplina pero… ¿no son también los que mejor definen a un grupo terrorista, mafioso o criminal? ¡Claro que sí! Por tanto, no podemos afirmar que la práctica de esos valores sea siempre positiva. Y eso es así porque son  valores instrumentales, ambivalentes o polivalentes. Son medios para un fin; fin que puede ser honorable o detestable.

¿Qué otros valores necesitamos entonces para convenir en su bondad unívoca?: los valores finales o éticos. Y dentro de ellos, Durán halla dos subgrupos: los de mera identificación emocional y los de sacrificio propio en beneficio ajeno. Podemos incluir en la primera categoría, es decir aquellos valores que reflejan nuestra capacidad de acompañar al otro en su sufrimiento o necesidad y de identificarnos emocionalmente con él: el respeto, la empatía, la compasión, la humanidad y la indulgencia. Curiosamente solo en un 18% de las respuestas dadas por los estudiantes de Deporte se citaron estos.

En el segundo subgrupo de valores, el más avanzado, aquellos que implican no solo una identificación emocional con el otro sino el estar dispuesto a sacrificar los propios intereses en pos del beneficio ajeno, encontramos: la honradez (sinónimo de honestidad e integridad), la solidaridad, la abnegación, el altruismo, la generosidad y el sacrificio propio. Estos solo fueron citados en el 2% de las respuestas. Por tanto parece que el deporte, por sí mismo, es muy útil para transmitir valores instrumentales, con un 80% de frecuencia en la apreciación de los jóvenes; razonablemente válido para transmitir valores finales de identificación emocional (un 18%) y apenas útil para aquellos que requieren el sacrificio propio en beneficio ajeno. Esto ocurre especialmente en el deporte de competición donde para que uno gane el otro debe perder, donde el fin de la victoria tiende a justificar los medios, cualesquiera que estos sean.

Termino con una frase del gran maestro John Wooden, legendario entrenador en la UCLA, que vivió 100 años: “Nunca debes tratar de ser mejor que otro, sino de ser lo mejor que tú puedas llegar a ser”.

Luis-Domingo López

Coordinador de PIVESPORT

Durán González, Javier. Ponencia presentada en la Fundación de Fútbol Profesional “La Liga”