La reflexión del experto: Educación y Deporte como solución

Luis Domingo López
Educación y deporte como solución

 

Una de las mayores preocupaciones de nuestra sociedad desarrollada es la carencia de valores, la baja calidad de la convivencia y el respeto, el progresivo aumento de la violencia en edades tempranas y la precocidad en las adicciones, tanto con presencia de sustancias (alcohol, tabaco y otras drogas) como sin ellas (móviles, videojuegos, redes sociales, ludopatía, etc.). En el legítimo afán de simplificar  suele aducirse que todo ello tiene el mismo origen: la educación, en el sentido de falta de ella o de un sistema a bandazos que nunca convence a casi nadie. El diagnóstico es acertado pero las soluciones se tornan infinitas en función de quien las propone: familias, profesorado, centros o gobiernos y de las edades y ciclos de enseñanza.

Los problemas complejos no tienen soluciones simples entre otras razones porque el propio concepto de solución no es unívoco. Estamos de acuerdo en que queremos construir una sociedad mejor: más culta, más capaz de enfrentarse a los retos globales que el tiempo nuevo nos exige, más respetuosa con los semejantes, más justa con los necesitados, más igualitaria y, por supuesto, más saludable, en el amplio sentido de salud: bienestar físico, mental, emocional y espiritual. El desafío es descomunal e imposible de afrontar no solo en el corto plazo sino en un horizonte lejano por la simple razón de que cohabitan  modelos diferentes, cuando no opuestos, de concebir el convenio social.

Pero esa imposibilidad respecto al todo no nos impide acometer soluciones imaginativas para las partes, es más, un sentido de conciencia moral nos obliga a ello. Muchos de nuestros congéneres viven alejados del ámbito de la investigación y de los avances en el saber, ocupados y preocupados por lo inmediato, lo cotidiano y muchas veces fútil. El entorno presiona por doquier y tratamos de encontrar alivio y descanso en lo anecdótico que no nos obliga a plantearnos grandes preguntas ni, por tanto, decisiones hondas. Por suerte abundan las personas que emergen de esa abulia o pesimismo colectivo y se esfuerzan en indagar qué de bueno se hace por cada rincón del mundo y de experimentarlo, adaptarlo y divulgarlo.

Ante problemas complejos, soluciones imaginativas

En nuestra plácida Costa del Sol, junto a los beneficiarios del glamour, el turismo de playa y el ocio, conviven personas tan normales como las que encontramos en cualquier pueblo castellano, extremeño o escocés. Los menores y adolescentes de nuestras ciudades deben enfrentarse a los mismos cambios hormonales y neuronales que los que viven en las montañas de Canadá, con el riesgo añadido de que el ambiente que les rodea les estimula a tomar caminos que no siempre llevan a buen puerto. Y en esta festiva Costa del Sol existen entidades y equipos de personas que intentan levantar la cabeza por encima del jolgorio para otear propuestas y soluciones a los problemas.

Una de estas entidades es, desde hace 35 años, la Asociación Horizonte que viene trabajando eficazmente en prevención y tratamiento efectivo de cualquier tipo de adicción o conducta malsana y que hace dos años dio un paso más, con un programa innovador y a la vez largamente experimentado en diversas latitudes de nuestro vasto mundo, por medio del cual facilitando metodología y herramientas a cuantos profesionales trabajan con menores, adolescentes y jóvenes en el ámbito de la educación física y el deporte puedan no sólo mejorar sus resultados deportivos sino, sorprendentemente, también los académicos al tiempo que incorporan hábitos saludables en sus vidas y se apartan de conductas de riesgo para sí mismos o sus prójimos: violencia, acoso, fracaso y absentismo escolar, baja autoestima y, por supuesto, adicciones.

A este proyecto lo llamó PIVESPORT: Programa de Integración de Valores Éticos y Sociales por el Deporte, jugando además con la simpatía que genera al oído el termino pibe (en este caso con b) que muchos hermanos sudamericanos usan para referirse afectivamente a los compañeros y amigos, el equivalente español de chaval. Durante estos dos cursos lectivos ya completados, el Programa ha llegado a casi medio millar de profesionales del deporte y la educación lo que, haciendo un cálculo conservador, permite intuir que cerca de 10.000 menores, adolescentes y jóvenes, junto a sus familias, habrán comenzado a cambiar sus conductas y hábitos, beneficiándose de las mejoras descritas más arriba y alejándose de los riesgos.

 

No cabe duda, en la educación y el deporte puede estar parte de la solución. Y vamos a seguir aplicándola.

 

Luis-Domingo López
Asesor Pivesport