La Reflexión del Experto: Alberto Garrido I

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Mi experiencia personal con el dopaje: Parte I

Mi nombre es Alberto Garrido y durante 20 años he practicado culturismo de forma aficionada. He consumido y abusado todas las sustancias dopantes existentes. Desde productos clásicos como los esteroides anabolizantes, insulina u hormona de crecimiento hasta productos tan modernos y sofisticados como en DNP o la IGF-1

¿Cómo caí en la trampa del dopaje?

Voy a comenzar explicándoos cómo era mi forma de ser: yo era un chico tímido, con baja autoestima, con personalidad débil y al que le pegaban en el colegio. Sí, sufrí bullying.

En esa época, principios de los años 90, se pusieron de moda las películas de dos fornidos actores: Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, para ser más excatos: Rocky,Rambo y Terminator. Esas películas hicieron mella en mi débil e influenciable personalidad ya que después de verlas, yo quería ser igual que Arnold.

Por eso mismo, un día, con tan sólo con 16 años, decidí apuntarme a un gimnasio en mi ciudad natal, Ferrol. Resultaba ser un gimnasio de barrio donde el monitor era un campeón nacional de culturismo, muy cachas, tanto, que automáticamente pasó a ser mi ídolo. Quería estar como él, daría cualquier cosa por ello.

A partir de aquí ocurrió lo que pasa tristemente en la mayoría de los gimnasios de barrio: te encuentras con un monitor, normalmente un tipo enorme campeón regional de tu ciudad que el primer día te da una tabla de ejercicios con otro adjunto con una dieta en la que prácticamente no puedes comer de nada y tienes que desayunar 20 claras de huevo… Con lo que a los 3 meses, tú ya estás frustrado porque con el esfuerzo de seguir esa monótona dieta y ese duro ejercicio estás extenuado y encima en lo único que te pareces a tu ídolo, Schwarzenegger, es en el corte de pelo.

Este es uno de los momentos más peligrosos ya que, al igual que todos los demás “novatos”, dí un paso más y decidí probar esos botes de proteínas en polvo que salen en los anuncios de las revistas y que me aseguraban <<porque la publicidad engañosa así te lo indica>> que ese es el verdadero secreto de los campeones para ponerse así de grandes y definidos. En mi caso, al igual que la mayoría, se las compré al monitor del gimnasio que me las dejaba baratas y me explicó cómo tomarlas.

Mi frustración continuó, demasiado esfuerzo para tan pocos beneficios. Harto de esto, le pregunté a ese monitor: “¿qué más puedo hacer, qué más puedo tomar para conseguir ese cuerpo que yo quiero?” Y ahí es donde me soltó la bomba: “Tienes que hacer un ciclo, con eso sí que te vas a poner enorme”.

Está claro, necesitas confirmación de alguien que ya ha pasado por ahí, como tu monitor. Por lo que una y otra vez le preguntaba sobre la peligrosidad de los ciclos. A lo que él siempre contestaba con la frase “¡más peligroso es beber o fumar!”, como si justificar un comportamiento estúpido con otro igual de estúpido nos fuera a hacer más inteligentes.

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Alberto Garrido en su época culturista

Y así, con apenas 18 años, hago mi primer ciclo de 12 semanas que me costó unos 300 euros al cambio (en aquella época eran pesetas todavía). En esas 12 semanas mi cuerpo se transformó, perdí grasa, cogí prácticamente 12 kg de músculo y  mis brazos y mi pecho ya no me cabían en la ropa, conseguí mucha fuerza, levantaba aproximadamente unos 30kg más en el press de banca, mejoró mi estado de ánimo y mi autoestima, libido por las nubes, estaba eufórico, no dejaba de mirarme al espejo: ¡Dios mío! ¡había descubierto el secreto del éxito y solo por 300 euros!

Además, la gente me empezaba a respetar y a tomar en serio, los chicos que me pegaban ya querían ser mis amigos y las chicas se empezaban a fijar en mi. ¿Hay algo más adictivo que eso?

 

 

 

¿Qué son los Esteroides Anabolizantes?

Os explico brevemente lo que pasa en nuestro cuerpo cuando los tomamos:

Los Esteroides Anabolizantes son derivados de la testosterona. Los hombres producimos testosterona de forma natural en pequeñas cantidades. Entonces, cuando tomamos Esteroides, es como si nos metiésemos de forma artificial grandes cantidades de testosterona.

Lo que tú sientes que le ocurre a tu cuerpo es todo efectos positivos: Aumento de la masa muscular, de la fuerza, mejora de la síntesis proteica, etc. Pero también tiene muchos efectos negativos que no notamos tan fácilmente:

  1. El exceso de testosterona el cuerpo lo convierte en estrógenos. Los estrógenos son hormonas femeninas y un hombre con hormonas femeninas en el cuerpo desarrolla muchos efectos secundario como el  acné, retención de líquidos, agresividad…
  2. Deja de producir testosterona. El cuerpo es sabio y ahorra la suya. Detecta que le llega mucha testosterona de fuera y suprime la producción propia para ahorrarla. El problema viene cuando dejamos de meter los esteroides ya que nuestro cuerpo no va a tener testosterona, ni de forma artificial ni de forma natural puesto que el cuerpo debe iniciar el proceso de recuperarla.
¿Por qué se llaman ciclos?

Muy sencillo, estos Esteroides no se pueden tomar seguidos porque el cuerpo se acostumbra, los receptores se saturan y dejan de hacer efecto. Te dicen que hay que combinar periodos de uso con periodos de descanso para que sigan haciendo efecto. Normalmente, se ciclan en periodos de 12 semanas de uso y 12 semanas de descanso para que el cuerpo vaya recuperando su propia producción de testosterona y también se recupere del estrés al que ha sido sometido con la mega dosis de medicamentos que no necesita.

Entonces, después de mi primer ciclo de 12 semanas, dejé de tomarlos. ¿Sabéis qué me ocurrió?

Nuestro cuerpo aún tarda un tiempo en recuperar su propia producción de testosterona natural, casi otras 12 semanas. Es decir, durante las siguientes 12 semanas después del ciclo, mi cuerpo no tuvo testosterona: ni de fuera, ni la natural. Lo que significa que, al igual que todos los que se ciclan, estaba depresivo, me notaba cansado, irritable, con ansiedad y lo peor, con falta de libido. Y en este estado normalmente se suelen perder más de la mitad de las ganancias del ciclo. De los 12 kg que había ganado, perdí 6 en ese post-ciclo además de sentirme fatal, como antes he explicado.

Claro, lo correcto dentro del culturismo es hacer un par de ciclos al año y el resto del año intentar mantenerte, pero es que es muy difícil renunciar a algo tan goloso, ¡tú quieres sentirte como Superman siempre!

Empiezo a ciclarme de forma autónoma

A medida que aumenté de nivel, llegué a convertirme en un experto: buscando, descubrí de donde salen todas esas cajas de medicamentos que le compraba al camello de turno del gimnasio. El problema es que cuando buscamos información de algo en internet, de manera inconsciente, buscamos corroborar nuestras creencias en páginas que no van a hablar mal del tema. Os pongo un ejemplo muy tonto: Si eres del Real Madrid vas, a entrar en páginas en las que te diga que el Madrid es el mejor equipo del mundo y si eres del Barça, harás lo mismo pero con las páginas del Barça. Es decir, siempre vas a buscar las páginas donde demuestren lo poderosos que son los anabolizantes y las que digan que son poco peligrosos.

Así, empecé a ser capaz de montarme mis propios ciclos y también empecé a reducir el tiempo de descanso entre ciclos porque al ser dosis más altas, también el post es ser más largo y agresivo y yo ya no estaba dispuesto a pasar por ello, quería estar la mayor parte del año ciclado y sintiéndome como un Superman.

Los ciclos se realizan a través de inyecciones a las que también empecé a perder el miedo. Tal es así que, para ahorrar dinero me empecé a pinchar yo solo. Son 3 euros por inyección que me ahorraba y que lo podía gastar en más productos. Me pinchaba hasta 3 o 4 veces por semana y me llené de agujeros: en un ciclo estándar de 12 semanas acabas poniéndote 50 inyecciones en poco más de 3 meses.

Mis relaciones sociales
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Alberto Garrido

Paralelamente, mi vida personal cambió. Dejé de salir con mis amigos porque si salía de noche perdía músculo, no iba a comer a restaurantes porque si estaba en definición solo podía comer pollo hervido con arroz o batidos, no me podría ir una semana de vacaciones porque no podía dejar de entrenar tanto tiempo, no podía tener una relación con una chica normal porque era difícil explicarle qué son esos productos que guardaba en la mesilla.

Exacto, ya no me sentía cómodo en mi ambiente habitual. Ahora me sentía bien con mis nuevos amigos culturistas, a ellos no les tenía que mentir y podía ser yo mismo (o eso me pensaba). No hay nada más humano que querer ser aceptado por la manada y esa era mi nueva manada.

 

 

Problemas con el señor Don Dinero

Cada vez me gastaba más dinero en ciclos y en mi caso, al trabajar de administrativo en una empresa ganando 1.200€, era muy complicado lógicamente gastarme lo mismo en un ciclo. Entonces fue el momento en el que pedí un préstamo: “total, si lo pongo para pagarlo en 3 años y con una cuota de 100 euros al mes casi ni lo noto”, eso me decía yo mismo. Además, para seguir creciendo sin parar todo el año necesitaba meter más dosis y más productos y empecé a meter cosas como hormonas de crecimiento, que cada caja para 1 mes de duración me costaba 500€.

Imaginaos, las hormonas de crecimiento para 3 meses eran solo 1500€, si le sumamos los anabolizantes: ¡me estaba haciendo ciclos de 3.000€! Efectivamente, ese préstamo inicial lo gasté rápidamente y me lancé a pedir créditos rápidos, que me cobraban mayores intereses, por lo que empecé a no poder hacer frente a los gastos económicos. Me endeudé hasta las trancas.

Por otro lado, lógicamente, al llevar ya unos años ciclándome, esos efectos secundarios físicos que al principio eran más llevaderos se complican, ya estaba todo el año sin descansar y mis órganos vitales se resentían.

Pero, sobre mi estado de salud y el cómo salí de esta espiral hablaré la semana que viene.

Espero que esto sirva, de momento, para que alguien empiece a tomar conciencia de lo peligroso que es tomar todas estas sustancias.

 

Alberto Garrido.

Exculturista