7 Consejos para gestionar con éxito una clase conflictiva

Santiago Moll es licenciado en Filología Hispánica y actualmente es profesor de Educación Secundaria en Badalona. Santiago, con más de siete mil horas de docencia directa en las aulas con alumnos de distintas edades y características, ha creado 7 consejos para gestionar con éxito una clase conflictiva (podéis verlo también en su blog).

Antes de comenzar, Moll nos explica qué significa, para él, el concepto “clase conflictiva”: “Si consigues partir del hecho de que la conflictividad en el aula puede verse no como un problema, sino como una oportunidad, es cuando la perspectiva que tienes de esa clase conflictiva cambia radicalmente o, mejor, dicho, cambia tu forma de gestionar la clase” resalta Moll.

Por otro lado, se es consciente de que estas estrategias no son lo conocido como “la pastillita mágica” que todo lo cura y se debe tener en cuenta que las siguientes estrategias no son “un método infalible” como bien dice Moll en su artículo. Dicho esto, os dejamos con los siete consejos:

1. Puntualidad.

¿Por qué suelo llegar siempre unos minutos más tarde a una clase conflictiva? El hecho de que en grupos conflictivos muchos docentes apuran al máximo para entrar, es una realidad. Pero no se dan cuenta de que cuanto más tardas en entrar en una clase conflictiva, más disruptivo puedes encontrar al grupo.

¿qué te aporta ser puntual?

  • Ganas en autoconfianza y en seguridad.
  • Preparas con más tiempo todo el material que necesitarás para llevar a cabo la sesión lectiva.
  • Puedes dirigirte a determinados alumnos mientras el grupo se dispone a iniciar la sesión lectiva para interesarte por ellos.
  • Puedes atender algunas peticiones que te hagan algunos alumnos antes de empezar tu sesión lectiva.

La impuntualidad es el mejor amigo de la disrupción en el aula y debes combatirla. Debes ser consciente de que al inicio y al final de una sesión lectiva es cuando se producen la mayoría de conflictos en un aula.

 2. Sobreplanificación.

En una clase conflictiva no hay que dejar nada al azar, es decir, hay que programar y preparar la clase al detalle. Esto significa que debes planificar con tiempo y estructurar tu sesión lectiva en distintas secciones.

Es bueno que planifiques el tiempo de cada sesión lectiva en fragmentos de tiempo que oscilen entre los 15-20 minutos. En grupos disruptivos suele ser muy eficaz cambiar varias veces de dinámica en una misma sesión lectiva.

Otro aspecto muy importante es tener un plan B, es decir, sobreporgramar la propia clase con contenidos extra para evitar que te queden tiempos muertos durante la sesión lectiva. Llevar algún vídeo que no exceda los cinco minutos y que sirva, sobre todo, para los últimos minutos de clase es un buen ejemplo de plan B.

3. Narración.

En grupos donde está presente una alta conflictividad, sobre todo localizada en alumnos con un trastorno severo de conducta, suele ser poco efectivo un tipo de enseñanza unidireccional, pasiva y poco motivadora en la mayoría de los casos. Es decir, las clases tradicionales no funcionan.

En su lugar, lo que funciona realmente bien es cambiar la explicación por la narración. Hay que intercalar a lo largo de la sesión lectiva momentos narrativos, es decir, hay que enseñar no explicando, sino narrando. No hay mejor forma de bajar el ambiente disruptivo de una clase conflictiva que contando historias y anécdotas que estén relacionadas con el currículum de tu asignatura.

4. Material de trabajo.

Uno de los mayores problemas de una clase conflictiva es la poca capacidad de atención y concentración del grupo. Esto puede suponer un problema a la hora de que tus alumnos saquen el material necesario para trabajar durante la sesión lectiva.

Para ello lo mejor es convertirse en un alumno más y sacar el mismo material que deberían sacar los alumnos. A continuación, se puede enseñar de forma visible paseando por los pasillos del aula. De esta manera se consigue que la información se dé por duplicado. Incluso, si eres puntual, funciona muy bien escribir el material necesario en la pizarra, así la información se da por triplicado: de viva voz, enseñándola a tus alumnos cuando sostienes el material con tus manos y por escrito con la ayuda de la pizarra.

5. Visibilidad.

Otro gran inconveniente que suele darse en una clase conflictiva tiene que ver con poca visibilidad que el docente tiene en el aula.

El docente no sólo tiene voz, también tiene un cuerpo que acompaña a esa voz. Y ese cuerpo es algo que debe aprovechar para captar la atención y disminuir en la medida de lo posible el ambiente disruptivo del grupo.

¿cómo se capta la atención de los alumnos y se consigue bajar la disruptividad?

Básicamente lo que debes hacer es lo siguiente:

  • Hablar y hacerlo en movimiento con lentas rotaciones. Los alumnos que te siguen con la mirada suelen dejar de hablar con mayor frecuencia.
  • Aproximarte a los alumnos más disruptivos y hablar justo a su lado pero no a ellos, sino al grupo y nunca dirigiéndoles, la mirada.
  • Sentarse en el borde de la mesa de un alumno disruptivo sin dejar de hablar a la clase y sin dirigirle la mirada.

6. Copia dirigida.

Se trata de una técnica de estudio más.

Se copia para aprender, para aumentar la concentración y la atención y para disminuir la disruptividad en ciertos momentos. Para ello se puede utilizar la pizarra digital.

En dicha pizarra se pueden crear proyectos que denominados “esquemas de cajas” sobre las unidades didácticas de las asignaturas. Estos esquemas están vacíos y los alumnos disponen en papel de una copia de este esquema proyectado en la PDI. Esto hace que en lugar de dictar apuntes, vaya completando en la pizarra los contenidos más significativos del tema al mismo tiempo que los alumnos.

Esto supone una gran ventaja, porque el alumno ya no depende de lo que el profesor dicte de viva voz, sino del contenido proyectado en la pizarra digital. Esto permite que todo el grupo clase pueda seguir su propio ritmo, incluso los alumnos con necesidades educativas especiales, y al profesor le deja tiempo para ir pasando por las mesas de los alumnos con más dificultades o más disruptivos para echarles una mano.

7. Microtutorías.

Las microtutorías son fundamentales en una clase conflictiva.

¿qué es una microtutoría?

Consiste en dirigirse a un alumno durante un momento de la sesión lectiva. Es una atención personalizada y de una duración inferior a un minuto. La microtutoría no debe servir para reprimir o castigar a un alumno, todo lo contrario. Sirven para ganarse a los alumnos, es decir, interesarse por ellos, por su persona. En una microtutoria puedes:

  • Acercarte al alumno y sonreírle.
  • Decirle algo agradable, hacerle una broma.
  • Interesarte por algo que no tenga que ver con el centro escolar.
  • Darle las gracias por su comportamiento durante la sesión lectiva.

 

Conclusiones

Hacer del conflicto una oportunidad no es fácil y más cuando te encuentras con grupos en los que en ocasiones te planteas si en lugar de enseñar, lo que haces es mantener el orden o guardar alumnos entre cuatro paredes. A todos vosotros que os enfrentáis cada día con grupos altamente disruptivos, con grupos con una alta conflictividad esperamos que algunas de las pautas que se han dado en este artículo sirvan para conseguir un ambiente de trabajo y de respeto donde se pueda enseñar en condiciones.

Estas pautas unidas a nuestro modelo del Programa de Responsabilidad Personal y Social de Hellison, pueden ser de gran utilidad para las sesiones tanto a nivel escolar como deportivo.

Por último, Pivesport recomienda a los profesores que visiten el blog de Santiago Moll donde podréis encontrar millones de “trucos” que pueden hacer la vida del docente un poco más sencilla.

Para saber más más sobre conflictividad en el aula, Santiago Moll nos recomienda la lectura de un libro imprescindible: Cómo dar clase a los que no quieren, de Joan Vaello.